domingo, 23 de septiembre de 2012
lunes, 17 de septiembre de 2012
Las letras y el sentido
A diferencia de las palabras, a las que puede adscribirse cierto
significado en cierta medida inherente (si no no serían posibles los
diccionarios), las letras¹ carecen de tal. Sin embargo, no por ello
dejan de significar. Su significado está en una mayor dependencia
del contexto. Así, una letra puede significar todo un episodio
lejanamente olvidado. Veamos un ejemplo.
En un caso, de una paciente llamada por Karen Horney X., se encontró esta última con que aquélla fue testigo de un coitus parental "en un tiempo en que su sentido de realidad estaba lo suficientemente despertado como para que le resulte imposible ya icorporar lo visto en una fantasía de una experiencia sufrida por ella misma"². Esta misma paciente se había visto desilusionada por su padre, quien le había cantado siendo niña una canción de amor, "¡pero era mentira!", se quejó después.
Su madre, siendo ella un niña, había tenido que comer sal debido a una afección pulmonar que X atribuyó, en su inconsciente, al comercio sexual mantenido por ella con su padre. Luego, siguiendo la forma lógica del razonamiento histérico, sacó las mismas conclusiones en reclamo de idénticas premisas: estuvo bajo la compulsión de comer cantidades de sal.
Escuchando a su analista, su oído reemplaza "nach der Enttäuschung" por "Nacht der Enttäuschung", es decir "después de la decepción" por "la noche de la decepción", lo que puso en la pista del acaecimiento de la escena de que fue testigo. Luego del lapsus, una asociación que evoca la ópera Tristán e Isolda incidió en el mismo sentido.
______
1. Me refiero en realidad a los fonemas, pero omito la aclaración en el texto.
2. Cf. Horney, Karen (1922), On the Genesis the Castration Complex in Women.
En un caso, de una paciente llamada por Karen Horney X., se encontró esta última con que aquélla fue testigo de un coitus parental "en un tiempo en que su sentido de realidad estaba lo suficientemente despertado como para que le resulte imposible ya icorporar lo visto en una fantasía de una experiencia sufrida por ella misma"². Esta misma paciente se había visto desilusionada por su padre, quien le había cantado siendo niña una canción de amor, "¡pero era mentira!", se quejó después.
Su madre, siendo ella un niña, había tenido que comer sal debido a una afección pulmonar que X atribuyó, en su inconsciente, al comercio sexual mantenido por ella con su padre. Luego, siguiendo la forma lógica del razonamiento histérico, sacó las mismas conclusiones en reclamo de idénticas premisas: estuvo bajo la compulsión de comer cantidades de sal.
Escuchando a su analista, su oído reemplaza "nach der Enttäuschung" por "Nacht der Enttäuschung", es decir "después de la decepción" por "la noche de la decepción", lo que puso en la pista del acaecimiento de la escena de que fue testigo. Luego del lapsus, una asociación que evoca la ópera Tristán e Isolda incidió en el mismo sentido.
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1. Me refiero en realidad a los fonemas, pero omito la aclaración en el texto.
2. Cf. Horney, Karen (1922), On the Genesis the Castration Complex in Women.
domingo, 2 de septiembre de 2012
Estadío del espejo y robótica
Es común creer que la computación y la robótica pertenecen al campo de lo simbólico. Una maquina puede manejar una estructura significante, pero parece dificil su cautiverio ante su imagen, o, como las mascotas, un reconocimiento de un amo que no se limite a ejecutar órdenes sino hacer cosa como plantear demandsa, etc.
Sucede que en Yale, lugar donde Freud dió sus conferencias americanas, se intenta que los robots tengan un yo, y se reconozcan ante el espejo.
Según un artículo periodístico, Justin Hart "trata de mejorar la robótica mediante la incorporación del «yo» en los procesos de razonamiento robótico".
Para lo cual, se afirma, le "enseña" a reconocerse en el espejo.
Link para leer el artículo.
Sucede que en Yale, lugar donde Freud dió sus conferencias americanas, se intenta que los robots tengan un yo, y se reconozcan ante el espejo.
Según un artículo periodístico, Justin Hart "trata de mejorar la robótica mediante la incorporación del «yo» en los procesos de razonamiento robótico".
Para lo cual, se afirma, le "enseña" a reconocerse en el espejo.
Link para leer el artículo.
miércoles, 22 de agosto de 2012
Identidad de pensamiento e identidad de percepción
En
la sección E del sexto capítulo de La interpretación de los
sueños de Sigmund Freud figura
la definición siguiente:
“Todo el pensamiento no es sino un rodeo desde el recuerdo de la satisfacción, tomado como representación final, hasta la carga idéntica del mismo recuerdo, que ha de ser alcanzado por el camino que pasa por los caminos que enlazan a las representaciones sin dejarse inducir a error por las intensidades de las mismas”[1].
En
ella se resume, de modo sintético, esa diferencia entre la identidad
de pensamiento y la de percepción, que remiten a los consabidos dos
'procesos' del aparato anímico, primario y secundario.
El
punto de partida está constituido por el supuesto del principio del placer, junto a la noción
fundamental de un Not des Lebens
(las condiciones ineludibles o
el apremio de la vida,
según el traductor) que cobra la forma de una exigencia interior,
sobre cuya base se postula lo que se conoce como 'vivencia de
satisfacción', Befriedigungserlebnisses.
Interviene
luego una mecánica simple: el aparato anímico es concebible al modo
del esquema del aparato reflejo, pues obedecía al sólo principio
del placer, descargarse de cualquier monto de energía. Las
condiciones ineludibles mencionadas lo vuelven ineficaz para servir a
dicho principio: el esquema reflejo resulta adecuado cuando el
estímulo es momentáneo, pero no si se desarrolla en forma continua,
manteniéndose la situación inmutable, siendo ella de naturaleza
displacentera.
El
cambio sólo es factible de ser introducido por la mencionada
vivencia de satisfacción, a saber, aquella en la que el estímulo
interno queda cancelado.
Pero
todo ello resulta en una determinada moción que es concebida como
consecuencia a partir de estos principios: el Wunscherfüllung
o cumplimiento de deseo.
Uno
de los conceptos biológicos que apoyan el esquema presente es el de
faciltación, tan presente en la psicología en la época de
elaboración de los conceptos presentados (recuérdese que Pavlov lo
toma como eje de su concepción de los estímulos condicionados). Y
resulta claro que conceptos de esta naturaleza tienen la función
precisamente de introducir en la ciencia aquella de las causas
aristotélicas que da a las cosas su final.
Se
produce, como resultado de la vivencia de satisfacción, entonces,
una huella mnémica de
la percepción a que la misma dió lugar; huella que se habrá de
enlazar a otra imagen mnémica, a saber, a la del proceso previo a
que había puesto fin, el desarrollo de displacer. Cada desarrollo
posterior de esta naturaleza estará marcado por tal enlace: se
procurará investir de nuevo la imagen mnémica propia de la vivencia
satisfaciente, o en otros términos, el aparato buscará la identidad
de percepción, la repetición
idéntica de la percepción satisfactoria[2].
Este
mecanismo está destinado −obviamente− al fracaso. Y ello por el
simple motivo de que la identidad perceptiva es evocada por el “corto
camino” del recuerdo. Como si recordar una vivencia satisfactoria
procurara el mismo placer que ella misma. Si fuera así, deduce
Freud, no habría pensamiento.
La
completa inadecuación de un aparato como este no puede resultar en
otra cosa que en una amarga experiencia. El recuerdo llamado para
cancelar ese desarrollo de displacer interno no consigue hacerlo pues
a diferencia de la experiencia postulada, en la cual eso se consigue,
no produce las alteraciones internas que darían lugar a ello. Es
necesario, pues, un rodeo. Y este rodeo consiste en investir la
imagen mnémica deseada, pero desde
el exterior, y ya no meramente desde su recuerdo. Es lo que se conoce
en la bibliografía psicoanalítica posterior a Freud de los primeros
tiempos como el “examen de realidad”.
Al
ser retomado, en el escrito, este tema, se hace referencia a “la
contraparte” de la vivencia mencionada, la de terror frente a
algo exterior. En ella, que implica el supuesto de algún
estímulo displacentero han de producirse desordenadas
exteriorizaciones motoras (presumiblemente de acuerdo al movimiento
de descarga de excitación), y una de ellas, felizmente, apartará al
aparato de la fuente de excitación penosa. Cada vez que en lo
sucesivo el displacer vuelva a producirse, el aparato repetirá
enseguida ese movimiento, hasta que desaparezca. Divergen, pues,
ambas “vivencias” en el modo en que la huella mnémica que allí
tuvo lugar será recordada: en el segundo caso ya no se buscará
“reinvestirla” en el recuerdo sino a abandonarla toda vez que se
la evoque. Es este intento de huída el primer modelo de la
represión psíquica.
Nuevamente,
dice Freud que no podría haber pensamiento si, librado al principio
del placer, al aparato no le resultara posible incluir su trama algo
por el hecho de evocar lo desagradable del recuerdo. Debe, concluye,
haber un modo en que el segundo sistema se las arregle para investir
el recuerdo sin que se desprenda el displacer. Y éste es cierta
inhibición al drenaje. Destaca entonces que lo que lo que se sustrae
a tal inhibición no podrá entrar en la trama del pensamiento del
segundo sistema, pero que “un comienzo” de desarrollo de
displacer puede servir a los fines de indicarle qué tipo de recuerdo
es.
Ahora
se comprende la cita inicial. Es el pensamiento regido por la
búsqueda de la identidad de la vivencia supuesta en primer término,
pero no ya perceptiva sino de pensamiento. No se debe
inducir a error por las intensidades de las representaciones. No es
que el extravío no se produzca, pero lo que se postula es que corre
por cuenta del proceso primario, no del secundario. Es aquél el que
no distingue entre lo alucinatorio y lo real. Mientras que uno
resulta de la vivencia satisfactoria en sí, en función del
principio de placer, el otro −vivencia displaciente mediante−
transcurre entre la desemejanza entre la investidura-deseo (o
sea de la huella de tal vivencia) y la investidura-percepción
(la que es actual), y su límite es la identidad de ambas.
_____________
[1]
El subrayado no es de Freud, pero encontramos allí nuevamente las
Zielvorstellung, de las que ya hemos hablado. La traducción de
Etcheverry (la presente es la de Lopez Ballesteros) es
representación-meta.
[2]
Tal vez se prefiera lacita textual: “repetir aquella percepción
que está enlazada co nla satisfacción de necesidad”.
martes, 14 de agosto de 2012
La asociación libre
Sigmund
Freud dió el nombre de asociación libre
a una regla que en un psicoanálisis el analista debe hacer que sea
aplicada por parte del paciente (o, como se suele preferir llamarlo,
el analizante); regla
que se conoce también, dentro del psicoanálisis, como
fundamental. La misma prescribe
para el sujeto que emprende el tratamiento, y desde su inicio, el
principio de decir todos los pensamientos que afloran mientas habla.
Según
Otto Fenichel, que se refiere a la regla en su Teoría
psicoanalítica de las neurosis,
su objetivo es la eliminación, para el hablante, de los “fines
conceptuales conscientes del yo” (probablemente fines conceptuales sea una traducción del término Zielvorstellungen usado por Freud). De este modo, no es posible seleccionar entre las
ocurrencias que afloren, tal como es habitual en las conversaciones
ordinarias. Así, la palabra libre que
forma parte de su nombre no se refiere a una libertad en cuanto a lo
que se dice, sino más bien de librarse de la actividad que preside
la reflexión, a la que Freud en La interpretación de los
sueños adscribe una “expresión
tensa” y un “entrecejo arrugado” al contraponerle su “falta
de mímica”. Al contrario, lo que prescribe es que no haya libertad
para omitir los pensamientos que, derogada esa actividad que conlleva
la reflexión, emergen.
Es
por ello que Jacques Lacan, en su escrito Mas allá del
“principio de realidad” se
refiere a ella formulándola como la ley de no omisión.
Pero agrega que ella es
“incompleta sin una segunda, esto es, la ley de no
sistematización”. Esta ley
“concede, al plantear la incoherencia como condición de la
experiencia, una presunción de significación a todo un desecho de
la vida mental”; categoría en la que incluye a los relatos de
sueños, los presentimientos, los ensueños diurnos, los delirios,
los lapsus del lenguaje y las acciones fallidas. También podría
decirse que dicha no sistematización es equivalente a la resignación
de todo fin conceptual del yo, en el sentido de que cada una es
condición de la otra.
El
fundamento de un método (si se admite que así sea llamado) tal se basa,
según Freud, en dos enunciados. A saber: que con el abandono de los
fines conceptuales conscientes (bewußten Zielvorstellungen
) el decurso asociativo pasa a
estar regido entonces por otras representaciones −no conscientes,
claro−; y que ciertas asociaciones, que llama superficiales
(oberflächliche),
que se presentan entonces son el sustituto por desplazamiento de
otras que se encuentran sofocadas (unterdrückte).
Menciona entonces dos vorstellungen
que hacen de Ziel y
que no pueden ser depuestas. Una de ellas es lo relativo al
tratamiento que tiene lugar junto a la aplicación de la regla (lo
que permite inferir el nexo con las ocurrencias y el estado
patológico) y la otra es la de su persona.
En
Zur
Einleitung der Behandlung
Freud compara la asociación libre al comportamiento de un viajero
que mirando por la ventana del tren describe a su vecino, ubicado en
el pasillo, todo el paisaje que observa tal y como puede percibirlo,
y advierte que sucede según los casos que la regla se aplique como
si el paciente mismo se la hubiera impuesto, o que aseguran, tras
escucharla, que no hay nada que se les ocurra, incluso también quienes
preparan su relato. En cuanto a los que piden que les sea eximida la
observación de la misma en relación a cuestiones puntuales como
secretos de terceros o que se comprometió a guardar (secretos de
estado por ejemplo de parte de un alto funcionario), Freud evoca otra
comparación. Si tuviera lugar una razia en una ciudad, pero se
exceptuaran determinados lugares (e.g. los templos) buscarían
refugio en él quienes pudieran ser en otro caso aprehendidos. Del
mismo modo, las vorstellungen
fuera de circulación por la eximición interpuesta podrían
dificultar la acción analítica. De todas formas, conviene notar que
la manera de presentar su inexcusabilidad es secundaria respecto al
que sea necesario que cumpla una función en el análisis, incluso
cuando se lo haga en modo imperfecto (dada, por caso, la posibilidad
no factilble de decirlo todo).
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